A lo largo de los últimos años se ha observado una ligera tendencia a excluir o reducir la presencia de la leche y sus derivados en la dieta. Este hecho es especialmente preocupante entre la población más joven y es particularmente relevante en Cataluña, donde la presencia de lácteos en los menús escolares es baja.
La leche y sus derivados tienen un alto valor nutricional que es difícil sustituir por otros alimentos. La leche contiene un nivel, pero sobre todo una calidad de proteína muy elevada (solo comparable con la proteína del huevo) y es la fuente por excelencia de minerales tan importantes como el calcio y el magnesio. En este artículo nos centraremos en los minerales (ya hablaremos del resto de nutrientes en otras ocasiones).

La osteoporosis tiene origen en la infancia y la adolescencia
La osteoporosis es una patología que se caracteriza por una fragilidad del esqueleto causada por la descalcificación de los huesos. Su prevalencia en España y en el resto del mundo ha ido aumentando, en parte, porque la esperanza de vida también ha incrementado. Aunque esta patología se manifiesta mayoritariamente en mujeres de más de sesenta años, su origen se encuentra en la edad pediátrica y la adolescencia. En estas etapas de la vida, la mineralización ósea es máxima, por lo que es fundamental que el consumo de calcio y magnesio sea el adecuado (especialmente en las mujeres).
“Para obtener una cantidad equivalente de calcio a la presente en un vaso de leche (200 ml) sería necesario beber 1,5 l de bebida de avena o comer 11 kg de lentejas.”
Sustituir el aporte de estos nutrientes con alimentos alternativos a los lácteos es complicado. Por ejemplo, las espinacas contienen alrededor del 2% de calcio, el doble que la leche. Sin embargo, el calcio de la leche es mucho más digestible que el de las espinacas y, por lo tanto, una gran proporción de su contenido en calcio acaba excretándose en las heces. Lo mismo ocurre con las bebidas vegetales. Un estudio publicado este año en Food Research International muestra que para aportar una cantidad equivalente de calcio en nuestro cuerpo a la presente en un vaso de leche (200 ml) sería necesario beber 1,5 l de bebida de avena o comer 11 kg de lentejas.

La mitad de los niños menores de 3 años son deficitarios en magnesio
Un grupo formado por más de 15 investigadores y médicos de 14 universidades y centros de investigación de España llevó a cabo un estudio sobre el estado nutricional de niños de entre 1 y 10 años. El estudio evaluó los consumos de calcio y magnesio y los comparó con las recomendaciones de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Los resultados del estudio, EsNuPI, publicados en la revista Nutrients y que también forma parte del apartado Lacteopedia de la web, muestran que la mayoría de los niños de menos de 3 años tienen un consumo adecuado de calcio y magnesio, pero solo el 50% de los menores de 3 años alcanzan un consumo adecuado de magnesio. Asimismo, el 25% de los niños entre 4 y 10 años consumen niveles de calcio por debajo de las recomendaciones de la EFSA, y el 70% consumen niveles inadecuados de magnesio.
“Consumir como mínimo dos vasos de leche al día es determinante para asegurar un consumo adecuado de calcio y magnesio”
El estudio también muestra que un nivel educativo más alto de los padres, así como consumir como mínimo dos vasos de leche al día, son factores determinantes para reducir el riesgo de tener niveles insuficientes de calcio y magnesio. Los investigadores concluyen que el consumo de leche o muchos de sus derivados son la fuente más importante de calcio y magnesio de la dieta y destacan la importancia de incluirlos en cantidades suficientes en las dietas infantiles, no solo para garantizar un desarrollo adecuado, sino también para reducir el riesgo de patologías óseas en la edad adulta.
