Las vacas no son las culpables del calentamiento global
Desde el Institut Làctic de Catalunya leímos un artículo publicado el sábado 21 de marzo en LaVanguardia sobre “El metano de las vacas” que queremos matizar. El artículo aborda un problema muy importante para el planeta: el calentamiento global. Pone el foco en el metano producido por las vacas y da a entender que éste es el gran causante del cambio climático.
En este sentido, compartimos algunas cifras de fuentes rigurosas, para que cada uno pueda confeccionarse una opinión. España produce alrededor de 7,3 millones de toneladas de leche y consume cerca de 10,5 millones de toneladas. Somos, por tanto, un país que depende de terceros para abastecer el consumo interno de un alimento tan esencial como la leche.
El número de ganaderías de leche en España ha pasado de 15.128 a menos de 10.000 entre el 2017 y el 2025 (fuente: Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación). El número de vacas en España ha pasado de 850.000 en 2014 a menos de 780.000 en el 2024 (fuente: Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación).
Primera pregunta: Si el censo baja a lo largo de los años y el metano en la atmósfera continúa subiendo, ¿seguro que el metano de las vacas es el culpable del cambio climático?
El número de automóviles en circulación (asegurados) en España entre el 2014 y el 2024 pasó de poco menos de 29 millones en el 2012 a más de 33 millones en el 2023 (fuente: UNESPA). Y si nos fijamos en el número de vuelos diarios que operan en España pasaron de 2.400 en el 2023 a 3.200 en el 2024 (fuente: AENA)
Segunda pregunta: Si el CO2 aumenta en el tiempo y el número de automóviles, aviones, etc., también aumentan, ¿no será que la raíz del problema está en los combustibles fósiles?
España consume cerca de 60 millones de toneladas de petróleo al año y unos 7 millones de toneladas de gasolina y 22 millones de gasóleo sólo en el transporte terrestre (fuente: Statista). Cada litro de gasolina consumida emite 2,3 Kg de CO2, y cada litro de gasóleo emite 2,7 Kg de CO2 (fuente: EPA, EEUU). Por lo tanto, España contribuye a la acumulación neta de CO2 en la atmósfera de más de 75 millones de toneladas de CO2.
Una vaca genera, de media, 400 g de metano/día, aunque este valor puede oscilar entre los 50 g y los 500 g en función de la alimentación de la vaca (fuente: Massaro et al., 2024). Se estima que el poder de efecto invernadero del metano (CH4) es alrededor de 25 veces superior al del CO2 (fuente: Govindasamy et al., 2021), y no 80 veces se como se indica en el artículo mencionado anteriormente. Por tanto, 400 g de CH4 serían equivalentes a 10 Kg de CO2. Las 780.000 vacas de leche de España generarían unos 3 millones de toneladas de equivalentes de CO2, menos del 4% del del CO2 que cada año España añade a la atmósfera a través de la automoción y el transporte terrestre. Si se considerase el transporte aéreo, la contribución de los gases de origen animal sería aún más insignificante.
Pero, lo más importante, es que se debería distinguir el origen del carbono emitido a la atmósfera. El carbono (CH4) emitido por las vacas, es un mero retorno a la atmósfera. Es un carbono que ya se encontraba en el aire tan solo hace unos meses, antes de que hubiera sido utilizado para generar masa vegetal a través de la energía solar, que luego es consumida por las vacas. Una parte de esta masa vegetal o forraje, se convierte a leche, otra a carne, y otra fracción se devuelve al medio ambiente formando parte un ciclo.
Es cierto que el metano retiene más calor que el CO2, pero ese CH4 se oxida (convierte) a CO2 en un plazo de unos 10 años. Por lo tanto, a los 10 años (fuente: Arora et al., 2018), el impacto del metano retornado a la atmósfera por parte de las vacas es cero, ya que ese metano, ahora convertido a CO2, será utilizado de nuevo por las plantas sin representar ninguna acumulación progresiva en la atmósfera. Es importante recalcar que 10 años, en la cronología de la Tierra es un mero pestañeo.
Muy distinto es el impacto del CO2 emitido por los automóviles (y aviones, barcos, calefacciones, etc.). Es un CO2 que formaba parte de organismos que quedaron sepultados bajo el mar hace más de 100 millones de años. Al extraer petróleo de debajo de la tierra se está haciendo un aporte neto, una acumulación progresiva, de CO2 a la atmósfera. Por lo tanto, el impacto que tiene el CO2 de un motor de combustión, aunque no emita metano, es infinitamente superior al carbono emitido por las vacas. El CO2, de los motores de combustión genera una acumulación continuada y progresiva de este gas en la atmósfera, mientras que el CO2 o el CH4 emitidos por las vacas no representa un aporte adicional, simplemente forman parte un ciclo natural. Si realmente nos preocupa el medio ambiente y los glaciares, habría que poner el acento en los motores de combustión y no en los animales que forman parte de un equilibrio natural.
Otros aspectos a debatir e intentar corregir sería las pérdidas de metano originadas en las estaciones de extracción de gas natural. Recientemente, investigadores de la Universidad Politécnica de Valencia (Irakulis-Loitxate et al., 2022) reportaron que una estación de extracción de gas natural en el golfo de México emitió más 40,000 toneladas de metano en sólo 17 días debido a una fuga en el sistema.
Àlex Bach
Director del Institut Làctic de Catalunya

