Nutrición y Salud
La pirámide de la alimentación saludable es un instrumento educativo, basado en los conocimientos científicos más actuales sobre nutrición, que indica la frecuencia de consumo recomendada de los distintos grupos de alimentos. Su objetivo es mostrar esta información de forma sencilla y comprensible para facilitar que todos podamos incorporar una ingesta saludable en nuestra vida cotidiana. Entre los alimentos que se sitúan en la base, los de consumo diario, se encuentran los lácteos (leche, yogures y quesos), y los expertos recomiendan de 1 a 3 raciones al día.

Si te han dicho o has oído que no es necesario beber leche en la edad adulta, que las bebidas vegetales son mejores que la leche o que intolerancia a la lactosa implica tener que abandonar totalmente el consumo de lácteos, probablemente te falta información. Hay que recordar que la leche y los productos lácteos son la principal fuente de calcio de nuestra dieta y que, por tanto, son muy recomendables a todas las edades. En caso de intolerancia a la lactosa o bien a la proteína de la leche, es necesario partir de un buen diagnóstico y disponer del asesoramiento nutricional necesario. ¿Quieres obtener más información sobre los síntomas, el diagnóstico y el tratamiento de la intolerancia a la lactosa?
Valores nutricionales
La leche y los lácteos son alimentos muy completos, adecuados para cualquier edad y fáciles de adaptar a todo tipo de dietas. Presentan una gran variedad de nutrientes, con un buen balance de grasas, proteínas y carbohidratos. Además, son ricos en minerales, como el calcio, fácilmente asimilable, y el magnesio, y constituyen una fuente importante de vitaminas.
Lácteos vs. bebidas vegetales
En los últimos años, las bebidas vegetales se han ido haciendo un hueco en los hábitos de consumo, en detrimento de los lácteos, y han pasado a considerarse un sustituto de la leche. Incluso se ha utilizado erróneamente el término leche para referirse a estas bebidas. ¿Pero qué son y en qué se diferencian de los lácteos?
¿De dónde provienen?
Las bebidas vegetales proceden de cereales, legumbres o frutos secos como el arroz, la avena, la soja, las almendras o el trigo.
¿Son naturales?
Durante el proceso de fabricación se añaden ingredientes extras para enriquecerlas, como azúcar, agua y otros nutrientes que no estarían presentes en estos productos de forma natural.
¿Son igual de nutritivas que la leche?
No. Aunque se ofrecen como una alternativa a la leche, ni se pueden llamar leche ni se pueden comparar con esta desde el punto de vista nutricional. No todas las bebidas vegetales tienen los mismos nutrientes, aunque la mayoría sí incluyen azúcares añadidos (mono- y disacáridos) en lugar de lactosa, aportan un perfil de aminoácidos (valor proteico) muy inferior al de la leche y contienen niveles muy inferiores de minerales como el calcio o el magnesio. Aunque algunos preparados contienen calcio añadido en forma de carbonato cálcico, su absorción intestinal es muy inferior (<25 %) respecto al calcio de los lácteos.
¿Son realmente un sustitutivo de la leche?
No. Es importante tener en cuenta que, al sustituir la leche por bebidas vegetales, estaremos dejando de ingerir proteínas de mayor calidad, calcio, magnesio y otros nutrientes que nuestro organismo necesita y que el consumo de leche y lácteos sí garantiza.
Beneficios
Los lácteos son importantes en todas las etapas de la vida, pero sobre todo en momentos vitales en los que el organismo requiere un aporte extra de nutrientes. Conoce sus beneficios en función de tu perfil.

Programa escolar
Sensibilizar a los niños, las familias y la comunidad educativa sobre una buena alimentación y la necesidad de hábitos saludables, así como dar a conocer el papel nutricional de la leche y la necesidad de consumirla diariamente son algunos de los objetivos que persigue la Unión Europea con la acción conjunta de los departamentos de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, y de Educación, dentro del programa de consumo de leche en las escuelas.
El programa ofrece leche gratuita dentro de los centros escolares al alumnado de segundo ciclo de educación infantil y de primaria (niños de 3 a 12 años) en los centros educativos que lo soliciten, así como charlas divulgativas y actividades, como visitas a explotaciones agrícolas y ganaderas, que promueven el consumo de leche. Los centros educativos pueden decidir el número de raciones de 200 ml que desean recibir mensualmente, entre un mínimo de 4 y un máximo de 20, y la leche se reparte en la escuela entre los niños y niñas durante el desayuno o la merienda.
